La Sala Penal, bajo la presidencia del ministro Ballesteros, dilata resolver en el caso del asesinato del general Carlos Prats. Actitud que denota reticencia a juzgar a los militares que asesinaron al general - como si la decisión sobrepasara las capacidades de la Suprema.

Pero frente a la magnitud del crimen, esta dilación es una falta de criterio; el horror del doble crimen cometido en Buenos Aires por militares agentes de la dictadura debiera llamar a justicia. Ésta se ha hecho esperar 35 años y pretende, ahora sin justificación conocida y de manera desconcertante, alargar aún más la espera.

Como si el facismo de Pinochet y los suyos, que en aquellos años de crímenes de lesa humanidad paralizaba a la Suprema pesara aún. Hoy, esta dilación es inaceptable.